Sin explicaciones

Enviado por Aldo Ilardi H. el 25/08/2009 a las 10:31

José Luis Brito Montero del Centro de Rescate y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestres del museo de San Antonio envió este correo que quiero difundir:

Esperanza fue liberada “a escondidas”

Sin mediar ninguna consecuencia Esperanza fue liberada “a escondidas”

Consternados. Así se encontraban los voluntarios del Centro de Rescate y Rehabilitación de Flora y Fauna Silvestres del museo de San Antonio, luego de enterarse -a través de la prensa-, que Esperanza, la lobita marina que estuvo recuperándose por dos semanas en el recinto, y la cual fue trasladada de manera arbitraria y negligente por Sernapesca al Buin Zoo, fuera liberada durante el jueves por la tarde frente a las costas de Pichilemu.

El recinto especializado ha manifestado su preocupación debido a que no se cumplió la palabra empreñada por Liliana Maritano, jefa de Sernapesca Valparaíso, quien en reunión con el conservador del Museo de Ciencias Naturales y Arqueología de San Antonio, y el alcalde de la comuna, Omar Vera, prometió que al momento de la liberación de Esperanza los funcionarios del Centro de Rescate estarían presentes, considerando que ellos habían coordinado su rescate para recibirla y otorgarle los primeros tratamientos médico veterinarios que le salvaron la vida.

Nuevamente, el organismo gubernamental negó tajantemente a la institución sin fines de lucro, la que aún mantiene convenio firmado desde 2001, en donde el Servicio Nacional de Pesca se compromete a coordinar todo tipo de traslados y liberaciones de especies hidrobiológicas mantenidas en el Centro de Rescate de Fauna Silvestre.

Con ello queda de manifiesto que Sernapesca no pretende precisamente subsanar la situación provocada al momento de retirar a Esperanza mientras se recuperaba en San Antonio, sino que consigue aumentar aún más las ya irreparables situaciones entre ambos organismos, existiendfo como único canal reparador la justicia, quienes deben deslindar responsabilidades y castigar a los involucrados, en vista de la Constitución Política de la República de Chile, en donde se menciona en su artículo 38 que “cualquier persona que sea lesionada en sus derechos por la Administración del Estado, de sus organismos o de las municipalidades, podrá reclamar ante los tribunales que determine la ley, sin perjuicio de la responsabilidad que pudiere afectar al funcionario que hubiere causado el daño”.

El servicio ni siquiera ha entregado un informe sobre el estado de salud del mamífero marino, ni mayores antecedentes, por lo que para Juan Carlos Escalante, presidente de Antípoda, “Esperanza aún no hasido liberada, pues no creemos que se encuentre nadando en algún punto del océano Pacífico, pudiendo estar perfectamente aún en cautiverio, habiendo sido todo una farsa para no asumir responsabilidades”.

Cómo llegó Esperanza

La lobita marina, proveniente del archipiélago de Juan Fernández, había sido encontrada moribunda en una playa de Zapallar por particulares, quienes dieron aviso inmediato a distintas instituciones, entre las que se cuenta Sernapesca, pero no acudió ninguna de ellas al rescate de Esperanza, lo que acrecentaba las posibilidad de que falleciera producto del intenso temporal que acaecía en esos momentos, por lo que quienes hicieron el hallazgo se contactaron con el programa televisivo “La Ley de la Selva”, quienes a su vez coordinaron su llegada con José Luis Brito, conservador del museo de San Antonio.

Recibida Esperanza un viernes por la noche, en donde se encontraba hipotérmica, emaciada y muy debilitada, es que las atenciones médico veterinarias brindadas por el Centro de Rescate de Fauna Silvestre permitieron la sobrevivencia de este ejemplar, el cual fue identificado como un Arctocephalus philippii, sexado como una hembra y de edad juvenil.

Dos semanas después, mientras se encontraba aumentando de peso, y ya recuperada de su decaimiento, Sernapesca retiró a la loba marina, según ellos “para llevarla a un lugar mejor”, ello sin haber consensuado nada previamente, haber pedido anamnesis, habérsele precticado exámenes por parte del veterinario sel servicio, Argolide Miranda, quien sólo se limitó a observarla a un metro de distancia para sentenciar que “estaba muy mal”, en circunstancias en que además Esperanza dormía, por lo que el diagnóstico no destacó precisamente por su profesionalismo y objetividad ética, la que debe primar en estos casos.Frente a todo lo anteriormente expuesto, es que se hace necesario esclarecer la situación, pues de no haber un acuerdo, Antípoda mantendrá su posición de no atender a más especies hidrobiológicas, viéndose perjudicados decenas de ejemplares que por décadas han sido atendidos por el Centro de Rescate de Fauna Silvestre, siendo la disposición actual de Sernapesca trasladar a todos los ejemplares heridos o enfermos a zoológicos, o simplemente, no acudir en ayuda de quienes lo necesitan.

Lenka Macellari

Estudiante de cuarto año de Periodismo

Periodista Museo de Ciencias Naturales y Arqueología de San Antonio Agosto del 2009

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